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martes, 26 de enero de 2010

Deuda Externa

Ilegítima y fraudulenta

La enorme deuda externa que pesa sobre la Argentina es claramente ilegítima y fraudulenta y esto ya está más que demostrado.


Marcelo Parrilli

Es que esa deuda fue con-
traída, fundamentalmente, durante la dictadura militar que a sangre y fuego, y con un saldo de miles de detenidos desaparecidos, asesinados, presos políticos y exiliados se mantuvo en el gobierno hasta el 10 de diciembre de 1983. Esa brutal represión, ese genocidio, tuvo una razón de ser que no fue otra que la implementación de un plan económico, encarnado por el ministro estrella de la dictadura Alfredo Martínez de Hoz, al servicio de los grandes grupos financieros internacionales y nacionales y los sectores más concentrados del capital.
Una pata fundamental de ese plan fue, precisamente, contraer, con los bancos privados internacionales, una monumental e impagable deuda. Por eso la deuda pasó de 7.800 millones de dólares en 1976 a unos 45.000 millones a la caída de la dictadura. La deuda fue, entonces, un resultado directo del genocidio que no se podría haber originado de no haberse producido aquél.
Por eso, centralmente, es ilegítima, porque es consecuencia de un delito cometido contra la humanidad y fue contraída por un gobierno absolutamente ilegítimo: la dictadura militar.

Pero, además, la deuda es totalmente fraudulenta.

De esos miles de millones de dólares ni un solo dólar se invirtió en mejora alguna para el pueblo ni el Estado argentino. Al contrario a la represión brutal al pueblo se sumó un escandaloso y falso endeudamiento de las empresas estatales que luego justificó su privatización durante la etapa del menemismo.
Todos los estudios realizados sobre la deuda, y en ese sentido es fundamental destacar lo señalado en la resolución del Juez Federal Jorge Luis Ballestero en la causa en que se investigara el origen de la deuda externa y que fuera promovida por el luchador Alejandro Olmos, demuestran que esa deuda fue una monumental estafa y que el dinero pedido al exterior se invirtió en fuga de capitales, autopréstamos de las grandes empresas, y corrupción generalizada mediante la compra de armamento.
No solo el juez Ballestero, un juez del sistema, dijo que la deuda era un gran fraude, también el derecho internacional público del propio mundo capitalista tiene establecida la doctrina de la llamada “deuda odiosa” que establece que no son exigibles las deudas que reúnan las siguientes características: a) Que la misma no haya sido contraída por representantes legítimos del pueblo; b) Que las sumas prestadas no hayan sido utilizadas en beneficio de la población; c) Que los acreedores hayan conocido, al momento de otorgar los préstamos el hecho de que contrataban con representantes ilegítimos del pueblo y que el destino de los fondos no era el bienestar del mismo. Todos estos requisitos se dan claramente en el caso de la deuda externa argentina.

Por eso decimos que la deuda externa no debe pagarse.

Nada importa que ahora Cristina Kirchner nos diga que los gobiernos de Alfonsín, Menem y De la Rua la convalidaron al no cuestionarla y pagarla. La deuda es uno de los resultados directos más nefastos del genocidio y por eso, como producto directo de ese crimen contra la humanidad no puede quedar fuera de la necesidad de ser investigada y repudiada igual que los genocidas están siendo juzgados y condenados por las miles de desapariciones, muertes y torturas.
Por cierto que, como en el caso de la represión, la investigación de la deuda, la inmediata suspensión de su pago mientras la misma se realiza y su repudio futuro, dependen de la movilización unitaria de todo el pueblo trabajador y de sus organizaciones políticas, sindicales, estudiantes y sociales democráticas. Ese es el camino para terminar con este flagelo y destinar los miles de millones de dólares que pretenden seguir robándonos a la satisfacción de la deuda interna con nuestro pueblo.

De Alternativa Socialista N 514
www.mst.org.ar

domingo, 24 de mayo de 2009

Editorial...

Ayudanos a fortalecer una Nueva Izquierda
(hace Click en la Tapa para leer todo el periódico on-line)
Ya habrás notado que la campaña electoral se va adueñando de la realidad nacional. Cristina anuncia obras y entrega subsidios electorales a un ritmo casi diario. Su marido recorre barrios y ciudades con sus punteros y candidatos testimoniales, ahora avalados por el Juez Blanco. Hasta el doble discurso K queda casi opacado ante la magnitud de las mentiras electorales: “la inflación es del 0,3%”, cuando los precios estan por las nubes, “la Anses no es caja de campaña”, cuando manejan los fondos cada vez más a su antojo, y tantas otras que irritan por burdas y groseras.
Los medios muestran la “algarabía” que reina en los actos cuando llega alguno de los integrantes del matrimonio K o de sus principales candidatos. Claro, es el montaje preparado por la burocracia y los punteros del PJ. Pero por abajo hay otro sentimiento. Si fueran a caminar un barrio sin montaje escénico, no serían precisamente aplausos los que recibirían. Es porque crece la bronca ante un salario que no alcanza, ante las suspensiones, los despidos, la pobreza y la inseguridad.
El PJ-K está tan preocupado por el resultado de las elecciones que le tiene miedo hasta al “efecto Show Match” sobre los votantes. Por eso le hace decir a su ministro Fernández que habría que dejar a un costado y regular la caricatura de Cristina en Gran Cuñado. Es una muestra tanto de debilidad como de soberbia y amague de censura. ¡Lo único que falta es que Néstor acuse al personaje por amenazar la gobernabilidad!Tal vez vos seas una de las miles y miles de personas que ya están decididas a castigar a los Kirchner y estés buscando una herramienta para hacerlo.
Nosotros estamos convencidos de que no se puede enfrentar a un PJ, con otro PJ, como es el caso de la disputa entre Kirchner y De Narváez. Ni hablar de la UCR y Carrió, los radicales ya gobernaron y nos hundieron. Tampoco se puede tener expectativa en la centroizquierda y el falso progresismo expresado en Solanas, que a veces critica al gobierno y a veces lo apoya; en Sabatella, que encabeza una lista colectora de votos para Kirchner y en Zamora, que aparece en las elecciones y desaparece en las luchas. Y, lamentablemente, la vieja izquierda divisionista se debate entre el oportunismo de apoyar al gobierno y el sectarismo dogmático.
Hace falta una Nueva Izquierda, amplia, distinta. Y la disputa electoral que ya comenzó brinda la oportunidad de fortalecer un proyecto con estas características. El adelantamiento hizo que ésta no sea una campaña como las habituales, ya que es mucho más corta. De hecho, recién comenzó y sólo faltan 35 días para que finalice. Esto obliga a no desperdiciar ni un día. Hay mucho por hacer y casi al mismo tiempo.
Lo primero es apoyar las luchas en curso, las de los docentes, los estatales, los obreros de CIVE, del Subte, los portuarios y todas las que protagonicen los trabajadores y el pueblo. Allí están nuestros candidatos, como siempre está el MST en las movilizaciones y conflictos. Entre los miles y miles de activistas y nuevos dirigentes que surgen en las luchas hay una gran necesidad de recibir apoyo para ganar lo que reclaman y avidez por encontrar una salida de fondo a los problemas del país. En las plazas, las estaciones, las principales calles y avenidas, en las terminales y en los eventos de concentración masiva de todo el país, estamos repartiendo volantes y boletines, para que se conozca nuestra propuesta, para que llegue a tu barrio, a tu lugar de trabajo y de estudio.
Como todo partido de trabajadores, nosotros no contamos con los millones del PJ oficial, con la fortuna de De Narváez, ni de los partidos patronales, por lo cual, necesitamos ayuda para llegar a más y más personas de la forma que podamos.
Tú participación es clave. Si no te metés, la política la hacen ellos: los candidatos patronales, los que dicen una cosa y hacen otra, los que mienten y traicionan, los que se venden al mejor postor.Si vos querés que las cosas cambien en serio. Si querés una transformación de fondo. Si querés que haya diputados de izquierda peleando contra los bloques patronales, ayudanos. Ayudanos a conseguir votos para los candidatos que quieren poner de pie el proyecto de construir una Nueva Izquierda. Para las listas que encabezan Vilma Ripoll y Alejandro Bodart en Capital, Marcelo Parrilli en Provincia de Buenos Aires y otros compañeros en cada una de las provincias del país.
En las páginas de este ejemplar de Alternativa Socialista expresamos distintos argumentos para disputar cada voto. Si tenés ganas, te podés llevar varios para tus compañeros de trabajo, de estudio, tus amigos o vecinos. También te podés llevar todos los volantes que quieras para repartir.
Si querés hacer más, te invitamos a participar de nuestras reuniones abiertas de debate político y a las actividades que realizamos. Desde ya, también podés ser fiscal y conseguir otros que quieran serlo.Vamos a apoyar las luchas y disputar los votos juntos. Así, vamos a ir fortaleciendo el proyecto de construir una Nueva Izquierda, que pueda ser una fuerte alternativa a los partidos del sistema.

domingo, 10 de mayo de 2009

Editorial...

¿Se viene el estallido?
Haga Click para ver las notas
El fuerte discurso electoral «Kirchner o el caos» duró poco más de una semana. El argumento de que vendría «una explosión, un estallido» o que «se retornaría al 2001», lo colocó el mismísimo monarKa. La Presidenta lo siguió diciendo que si perdían estaría en riesgo «la estabilidad democrática». Y Scioli que «el país se pararía». De pronto los Jefes de Gabinete de Nación y Provincia salieron a bajar el tono cambiando la consigna: “en defensa del modelo”. Aunque posiblemente vuelvan con esta u otra argucia tratando de polarizar y captar votos para “cerrarle el paso a la derecha” y apostando al status quo de “más vale malo conocido”, lo cierto es que no sólo bajaron los decibeles porque no lograban mover el amperímetro de las encuestas.
Desde el establishmen presionaron para parar esa locura de campaña porque inyectaba incertidumbre y más leña al fuego al parate económico general. Pero fundamentalmente porque atentaba contra los intentos de calmar las aguas que buscaron cuando alentaron a los K. para el adelantamiento electoral. Para tratar de fortalecer el crítico marco institucional de cara a la profundización de la crisis económica y social luego de junio y a la necesidad de tener cierto plafond para aplicar las medidas antipopulares que se necesiten. Y porque cunde el pánico en las alturas cada vez que se menciona el 2001. Sobre todo después de haber instalado el propio Gobierno, a través de estas declaraciones, la posibilidad de no terminar el mandato. Una perspectiva cierta por la evolución de la crisis que se va a acentuar si el gobierno pierde y que muy posiblemente tampoco se pueda evitar aunque el gobierno disfrace la derrota nacional con un apretado triunfo en Buenos Aires. En todo caso, quien prendió la mecha del estallido que más tarde que temprano vendrá, ha sido el propio gobierno con el estrepitoso fracaso de su modelo político y económico.
El armado de las listas acentuó el cambalache político. Desnudando la fenomenal crisis que tiene el kirchnerismo y también la endeblez de una oposición que, aunque capitalice voto castigo, está lejos de ser garantía para asegurar la gobernabilidad que los ricos demandan y mucho más de ser alternativa de cambio real para los trabajadores y el pueblo.
El mamarracho de las candidaturas testimoniales agravó la credibilidad K., y le metió combustible a la crisis en sus filas. Sólo Scioli y 32 intendentes aceptaron el convite o pusieron un familiar portador de apellido, o sea que dos de cada tres han rechazado esta posibilidad. Y encima exigen como condición que el sabio dedo K. no se meta en el armado de las listas municipales. Moyano hizo un acto para presionar por lugares. Ahora D‘Elía y otros piqueteros K., rechazados por los barones del conurbano, preparan también una marcha para apretar a Néstor. Y, como si esto fuera poco, la desesperación por retener algunos votos, llevó a los K. a recurrir a la fórmula menemista de la farándula. Nacha Guevara y ahora Andrea del Boca, confirmando que este gobierno es una telenovela, de bajo rating por cierto. Si este escenario se da en la provincia “que pelea”, el panorama en el resto del país es una radiografía de la debacle K. No tienen listas propias o sus adeptos, como en Córdoba o Santa Fe se encaminan a un papelón electoral. El ridículo central se da en la Capital, donde Kirchner impulsa al banquero del PC Heller que le ofreció servil sus oficios y el PJ capitalino, luego de desplazar a Alberto Fernández, resiste las órdenes K.
El mamarracho también se da en la “oposición”, donde Cobos rompió por peleas de cargos con el frente pan radical de Carrió y Cía. (de paso se preserva para una eventual sucesión si se precipitan los acontecimientos). Y en las filas del PJ disidente, ante el proceso judicial que involucra a De Narváez con la causa de los narcos y la efedrina. Es evidente que, aunque se esté alimentando proyectos de recambio tendientes a recomponer lo peor de la vieja política, empujando a una nueva alternancia entre una UCR reciclada por Carrión y un PJ remozado con los hilos de Duhalde detrás del escenario, hoy por hoy, ni el PJ ni la UCR tendrán una presencia nítida con sus símbolos y formatos en esta elección.
Más allá de los resultados de junio, estas elecciones serán una estación de paso. El fantasma de un nuevo argentinazo, se está incubando y el clima creciente de conflictos muestra que los trabajadores y sectores populares no van a aceptar pasivos que les hagan pagar la crisis. En abril se registró una fuerte suba de los conflictos laborales, con paros en más lugares y de mayor duración. Respondiendo a los despidos y suspensiones, como en Córdoba y en Rosario con la toma de Mahle, a la pelea salarial estatal como en Buenos Aires donde Scioli no logra cerrar el conflicto. Pero ha recrudecido la pelea salarial en los gremios privados, un indicador de la bronca y la disposición a la lucha que crece pese al clima recesivo y que se tradujo en la lucha bancaria, la movilización brutalmente reprimida de los gastronómicos y la marcha de la UOM. Obligando a los dirigentes burocráticos a volver sobre sus pasos y reclamar paritarias y 25% de aumento salarial.
Los luchadores tenemos la tarea de apoyar estas peleas para que se ganen, para fortalecer el nuevo activismo y los nuevos delegados y dirigentes combativos que surgen. Y también de dar la pelea electoral para castigar duro a los K. y cerrarle el paso a las falsas alternativas de la vieja política y del falso progresismo de centroizquierda, que no son solución. Apostando con su voto a meter diputados de izquierda como Vilma Ripoll al servicio de fortalecer un nuevo proyecto alternativo amplio de izquierda, para apoyar las luchas sociales actuales y también hacia el argentinazo que vendrá.

viernes, 24 de abril de 2009

Panorama Político

Crisis, pobreza y candidaturas "testimoniales"...
KAMBALACHE


Sin lugar a dudas el escenario político del país es un verdadero cambalache, al mejor estilo discepoliano. Aprietes a gobernadores e intendentes para asumir candidaturas truchas, familiares en las listas, renunciamientos en el oficialismo y también en la “oposición”. Mientras urden entre bambalinas cómo salir mejor parados de estas elecciones anticipadas condicionadas por la crisis y cómo sostienen el edificio institucional para la tormenta económica y social que se avecina, el pueblo sigue soportando los primeros y graves síntomas de la misma. Como si esto fuera poco, el Dengue y el rebrote de la inseguridad que castiga en los barrios, son demostraciones cabales que los Kirchner no solucionaron ninguna de las necesidades populares y que pretenden que los platos rotos los paguemos los de abajo.
La crisis forzó el adelantamiento electoral. Pero poco les duró a los K. la pirotecnia de aprovecharlo para retomar la iniciativa política, apelando nuevamente a un doble discurso “progre” que ya no convence y tratando de instalar una polarización entre ellos y “el caos”, aprovechando el perfil hacia la derecha que muestran las variantes “opositoras”.
Apenas llegadas las primeras encuestas, debieron recurrir a un verdadero mamarracho político defensivo: el “sabio dedo” de Néstor K. ordenó a gobernadores, intendentes y funcionarios encabezar las listas. Los K. quisieron poner la “carne al asador” para tratar de salir del horno de un escenario de castigo electoral. Pero la maniobra generó repudio en un pueblo cansado de la soberbia y de las decisiones entre cuatro paredes. Y se transformó en una palmaria comprobación de que ya no dirige ni a la propia tropa.

DESPEGÁNDOSE DEL MONARCA
Ningún gobernador aceptó la candidatura testimonial y sólo Scioli mantiene abierta esa posibilidad. Más aún: Kirchner no cuenta casi con candidatos propios y los gobernadores del PJ parecen opositores, sin faltar quien le diga “piantavotos”. A su vez Kirchner empieza a ser conciente de los riesgos que enfrenta en la Pcia. de Buenos Aires, donde se juega la única posibilidad cierta de disputa y de supervivencia política. Ante las evidencias de encuestas que muestran paridad o lo dan perdedor, ha demorado su decisión de presentarse, barajando incluso dejar a Scioli al frente para recluirse en una candidatura en Santa Cruz.
De los 20 intendentes peronistas del Gran Buenos Aires, son pocos los que mantienen abierta la posibilidad de asumir el riesgo de la candidatura testimonial aunque han optado por otro mamarracho: colocar a familiares directos en las listas que preserven la “portación de apellido”. En el interior del país, la situación del oficialismo es una verdadera radiografía de crisis política. El PJ va dividido en 15 de las 24 provincias y las proyecciones muestran que el kirchnerismo perdería entre 3 y 5 senadores nacionales. En Córdoba y Santa Fe se ha confirmado que los fieles a K. van por fuera del PJ.y sus candidatos no miden más del 10%. En Capital, el oficialismo a falta de candidato para “poner la cara”, ha recurrido a los servicios del banquero Heller del PC, una suerte de testaferro electoral del kirchnerismo. En la provincia de Buenos Aires, aún ganando la elección puede perder cerca de 10 bancas y el fantasma de quedar en minoría legislativa preocupa en la Rosada.
Hay menos plata en la caja y menos poder para extorsionar y comprar voluntades. Pero mucho menos para convencer a franjas enteras de trabajadores, sectores medios y populares que ya le dieron la espalda frente al fracaso del modelo político y económico.
EL FRACASO DEL "PLAN ANTICRISIS" Y LA TORMENTA QUE SE VIENE
El famoso paquete que, con bombos y platillos presentó Cristina en sociedad en los meses de verano, sólo significó un salvataje para los empresarios que veían en riesgo las fabulosas ganancias que acumularon durante los años de bonanza kirchnerista. Pero no frenó el clima recesivo e inflacionario que sigue siendo la gran excusa del establishmen para descargar la crisis sobre los trabajadores y el pueblo. Le perdonaron las deudas impositivas y rebajaron las contribuciones patronales, pero las empresas no “cumplieron” con el blanqueo de personal y, por el contrario, reprogramaron sus planes productivos con procedimientos de crisis, despidos y suspensiones. El “blanqueo de capitales”, no paró la fuga de un solo dólar. Y el plan de obras públicas que superaría los 70.000 millones de pesos y duplicaría los puestos de trabajo, brilla por su ausencia. Pero lo que batió todos los récords de estrepitoso fracaso, fue el famoso programa de estímulo al consumo, que habilitó a los empresarios para una variedad de negocios y fue una gigantesca estafa a la población con los planes “canje” de autos y electrodomésticos.
En los últimos días, salieron a la luz los números del fracaso. La realidad es que el 62,1% de los comercios acusó caída de las ventas, los patentamientos de autos bajaron un 13,2% y la producción un 55,7% (datos de la UIA). Con una caída del consumo global cercano al 30%. Por otro lado los despidos y suspensiones se multiplicaron en los principales cordones industriales y es evidente el retraso salarial, en un marco de alta inflación. Es decir, pese al salvataje y al subsidio millonario con la plata de los jubilados que les dieron a los empresarios, la receta recesiva de la crisis mundial se aplica a rajatabla en la argentina. Y las perspectivas son a su agravamiento. En los últimos días se supo que el superávit siguió cayendo un 61% en el último mes, la crisis agraria empeora y en el mediano plazo habría manifestaciones serias de la crisis energética.
Todos auguran un segundo semestre del año muy duro, donde se espera que la crisis capitalista mundial se exprese con mayor fuerza. Por eso Cristina salió a mendigar créditos del Banco Mundial, el BID y el FMI, para intentar rellenar la caja. En las provincias ya se habla de dificultades para el pago del aguinaldo de mitad de año y ya no saben cómo desmentir la posible emisión de bonos y cuasimonedas. Así como los anuncios de nuevos incrementos en las tarifas. Todo ello, anuncia un panorama de mayor ajuste y penurias para los trabajadores y el pueblo y un escenario de agravamiento de la crisis social, que preocupa sin dudas a los de arriba al combinarse con la incertidumbre poselectoral.

LOS PROYECTOS DE RECAMBIO PARA EL POSKIRCHNERISMO
El adelantamiento electoral no fue solamente una maniobra electoral de los Kirchner para tratar de zafar de la bancarrota. Sin lugar a dudas, contó con el visto bueno de un sector importante del establhismen y el propio imperialismo, muy preocupados por la gobernabilidad y la dinámica de la crisis al otro día de las elecciones. Tratando de apuntalar a un gobierno en terapia intensiva, mientras van pergeñando proyectos de recambio que todavía muestran una gran endeblez por tratarse de un reciclaje de lo viejo. La preservación de la figura de Cobos, que no asistió a la Convención radical, al que dejaron súbitamente de pedirle la renuncia y que fue elogiado hasta por el mismísimo Moyano, apunta a una válvula de escape institucional ante un posible escenario de salida anticipada de Cristina. La experiencia de 5 presidentes en el 2001, ha curado de espanto a los sectores dominantes que tienen pánico frente a una perspectiva que camina en dirección a una nueva revuelta social.
Hay un evidente intento de recomponer una alternancia, de reflotar algo que se parezca al viejo régimen bipartidista herido de muerte por el proceso que desembocó en el argentinazo del 2001, tarea en la que fracasó el kirchnerismo, que solamente logró poner en pie durante un tiempo la figura presidencial, no sacó del desprestigio al resto de las instituciones y estuvo lejos de recomponer “el sistema de partidos”.
El frente de Carrió, la UCR y el PS, sobre todo después del “efecto Alfonsín”, cada vez se define más como un operativo de resurrección del ya fracasado radicalismo. A medida que se pergeñan las listas, emergen del arcón de la vieja política, personajes como Stubrin, el Coti Nosiglia y otros que fueron los responsables de llevarnos a la hiperinflación del 89 y al desastre de la Alianza. Los límites de este armado, pese a los esfuerzos por utilizar la imagen del hijo de Alfonsín, son evidentes. El otro proyecto, el frente del PJ “disidente”, tiene como base el aparato del PJ capitaneado por Duhalde, con Solá, De Narváez y Macri y parece contar con mayor confianza por parte de los sectores empresariales concentrados para un futuro recambio, pero no deja de ser también una expresión de la crisis histórica del peronismo. En ambos frentes, se repiten las peleas por los cargos, se suceden los renunciamientos como el de Solá en Bs. As. y el de Michetti en Capital, para lavar la cara de armados que reflotan lo peor de la vieja política. Y no son alternativa para castigar a los Kirchner y menos aún para producir el cambio que el país y los trabajadores necesitan.
LAS ELECCIONES Y EL DÍA DESPUÉS
El 28 de junio se juega un capítulo importante del mapa político del país, pensando en el día después. La batalla bonaerense a la que se juegan los Kirchner, puede sellar su suerte. Si ganan, será por poco margen. Intentarán disimular el seguro castigo en el resto del país y lograrán un aire de corto aliento que tratarán de aprovechar para aplicar las próximas medidas antipopulares que va a ameritar la magnitud de la crisis que se viene. Y si pierden la crisis política y económica puede acelerarse y abrirse una dinámica que encamine el país hacia un nuevo argentinazo.
Los luchadores populares, combativos y de izquierda, tenemos el desafío de dar pelea en las luchas e interviniendo en la batalla electoral pero también pensando en el día después.
Desde ahora apoyando todos los reclamos en curso, a los trabajadores que luchan por el salario y contra los despidos, a los pequeños chacareros para no ir a la ruina, a los desocupados para poder comer, a los vecinos contra el tarifazo y la inseguridad.
Y en las elecciones, desde el MST/Nueva Izquierda vamos a presentar una alternativa para castigar de verdad a los Kirchner y proponer una salida antica-pitalista a la crisis. Con Vilma Ripoll en Capital, Marcelo Parrilli en Pcia. de Bs. As. y centenares de luchadores en las listas de todo el país. Para lograr diputados socialistas y de izquierda, por un verdadero cambio y un nuevo modelo de país. Pero también para fortalecer la construcción de un nuevo proyecto político de izquierda amplio y unitario para apoyar las luchas que vendrán y el desarrollo de una nueva dirección sindical combativa, pero también para fortalecer la construcción de esa Nueva Izquierda en la perspectiva del nuevo argentinazo que se viene.

Guillermo Pacagnini

jueves, 9 de abril de 2009

Escribe Vilma Ripoll

Nuestras propuestas para cambiar de verdad
Estas son algunas de las medidas que proponen Vilma Ripoll y

los candidatos del MST - Nueva Izquierda


1. Contra la inflación y las mentiras K.
Aunque Cristina lo niegue, los precios suben todos los días. Si anulamos el IVA a los productos de la canasta básica, esos precios bajarían un 15% de inmediato. En vez de seguir subsidiando a las grandes empresas lácteas, frigoríficos, aceiteras y demás -que son las que más caro cobran-, hay que establecer precios máximos y un verdadero control popular. Además, entre otras medidas de fondo, habría que nacionalizar el comercio exterior. No puede ser que seis grandes cerealeras decidan qué se exporta o no y embolsen fortunas, mientras 10 millones de argentinos comen mal o no comen, en un país que produce alimentos para 300 millones de personas.

2. Para defender el empleo y el salario
La crisis económica mundial ya está golpeando fuerte en nuestro país y va a empeorar. Los grandes capitalistas, con el visto bueno del gobierno de los Kirchner, quieren que los platos rotos los paguemos nosotros con nuevos despidos y ajustes. Hay que prohibir por ley las suspensiones y los despidos. Y a las grandes empresas que se nieguen a cumplir, hay que nacionalizarlas bajo el control de sus trabajadores. También proponemos un aumento general de salarios para el sector público y privado al valor de la canasta familiar e indexado, así como de las jubilaciones y pensiones. Lo mismo con los planes sociales, extendiéndolos a todos los desocupados que no reciben ningún subsidio.

3. Basta de tarifazos y privatizadas
Otra forma de hacernos pagar la crisis son los tarifazos de la luz, gas, agua y demás servicios. Hay que anularlos ya, lo mismo que al PUREE mentiroso. Pero para terminar definitivamente con el robo de las privatizadas, que reciben subsidios del Estado y no invierten un peso, hay que reestatizar esas empresas y ponerlas bajo el control de los trabajadores y usuarios para evitar la corrupción. A su vez, como parte de una política energética soberana, proponemos recuperar el petróleo y los demás recursos estratégicos y no renovables. No puede ser que sigamos siendo el único país del mundo donde la mayoría del petróleo y el gas está en manos de multinacionales extranjeras.

4. No al FMI y el Banco Mundial. Plata para educación y salud públicas
Hay que romper definitivamente con los organismos usureros internacionales, que se quedan con la plata de todos los argentinos. No hay que pagar un centavo de deuda externa y utilizar todo el dinero ahorrado para aumentar los presupuestos de salud y educación. Con tanto dinero se podrían tener escuelas en condiciones y dignos salarios docentes; se podrían construir hospitales, aumentar los salarios de los trabajadores de la salud y ponerle freno a las enfermedades de la pobreza, como el dengue. Estas son sólo algunas de las medidas que se pueden tomar si rompemos con los usureros internacionales al servicio del imperialismo.

5. Para terminar con la inseguridad
Junto con las medidas económicas y sociales que hacen falta, para tener una prevención eficiente, un primer paso, es el control de los miembros del aparato de seguridad y el poder judicial a partir de la elección, por votación popular, de los comisarios de policía, de los jueces y de los fiscales con la posibilidad de revocar sus mandatos también mediante el pronunciamiento popular. Este mecanismo de nombramiento, control y remoción permitirá disminuir la corrupción en el aparato de seguridad y judicial y eso es fundamental para disminuir la cantidad de delitos. Policías, Fiscales y Jueces deberán rendir cuentas de su conducta ante los ciudadanos y no como ocurre ahora que, hagan lo que hagan, la población no puede, mediante un mecanismo sencillo, sacarlos de sus cargos.
Otra medida es que los fiscales, elegidos democráticamente, funcionen en las comisarías, tomen las denuncias y reclamos de los vecinos y vayan rotando anualmente. Esto dificultará, también, los manejos policiales que frecuentemente ocurren en las comisarías donde se hacen directamente desaparecer las causas judiciales cuando los implicados roban con protección policial o, por el contrario, se fabrican causas a inocentes.
Es importante también la organización de los vecinos en los distintos barrios, conformando comisiones u organismos que, con representantes elegidos democráticamente, planteen todos los problemas de seguridad ante la comisaría de la zona y tomen medidas en materia de prevención independientes de las que pueda disponer la policía.

6. Basta de soberbia K y de vieja política
Estamos hartos de la prepotencia de los Kirchner, y también de los viejos políticos que prometen y después no cumplen. Necesitamos diputados que no se vendan, y se planten firmes adentro del Congreso y también afuera cada vez que hay que defender los reclamos justos. Junto con eso, proponemos un nuevo modelo político. Basta de que unos pocos, entre cuatro paredes, tomen decisiones que nos afectan a todos. Queremos que el pueblo pueda participar, debatir, decidir y controlar todas las medidas importantes. Proponemos mecanismos democráticos como consultas, plebiscitos, presupuestos participativos e incluso convocar a una Asamblea Constituyente Libre y Soberana para decidir qué proyecto de país queremos.

domingo, 5 de abril de 2009

lunes, 30 de marzo de 2009

La Izquierda, las Elecciones y la Crisis del País

Un proyecto amplio y socialista o más de lo mismo
El adelantamiento de las elecciones nacionales, reaviva la necesidad de postular una alternativa desde la izquierda, ante la debacle del kirchnerismo y el surgimiento de otras variantes burguesas de centro y derecha, como el peronismo disidente, el PRO o el acuerdo Coalición Cívica-UCR. Como siempre, son miles los trabajadores, activistas y militantes sociales que quisieran un proyecto unitario de la izquierda. Y como muchas otras veces, algunos partidos como el PO o grupos más pequeños como el PTS, ya manifiestan no querer unidad sino continuar con una lucha intestina entre ellos mismos. El PCR no se plantea participar y actúa junto a sectores políticos y sindicales que nada tienen que ver con la izquierda. La profundidad de la crisis del capitalismo coloca como una tarea imprescindible la construcción de un proyecto anticapitalista en su propuesta y amplio en su contenido. Camino que es posible y a la vez necesario, para no caer ni en variantes oportunistas ni en el sectarismo que hoy recorre a una parte de la izquierda.


En nuestro país la izquierda es parte activa de los principales procesos de luchas y sociales, de la construcción de nuevos sindicatos o cuerpos de delegados junto a un nuevo activismo, de centros y federaciones estudiantiles y del movimiento de desocupados. La crisis brutal que se avecina, potenciará esta ubicación y la responsabilidad de ayudar al desarrollo de las luchas y de una nueva dirección sindical, proceso en el que hay experiencias positivas y también negativas por el equivocado rol de algunos grupos sectarios. A su vez, cuando mas cuestionado está el capitalismo mas evidente es la necesidad de plantear una perspectiva socialista para re fundar el país y enfrentar la crisis. Para ese objetivo, el MST propone la construcción de un nuevo proyecto de izquierda, donde tengan un lugar todos los simpatizantes y militantes de la izquierda política y social que estén dispuestos a trabajar en unidad, aceptando diferencias, matices y respetando las opiniones de otros. Y también impulsando la inclusión y la confluencia con quienes vienen de otras experiencias políticas y estén dispuestos a converger. Si queremos construir un proyecto grande, que se postule como alternativa, no hay ninguna posibilidad de hacerlo creyendo tener cada organización la verdad absoluta, ni exigiendo que se acepte la totalidad del planteo propio, ni pidiendo autocríticas de hechos pasados. La unidad, solo se puede construir sobre la base de poner por delante los acuerdos y, sin esconder las diferencias, darle su justo lugar y ubicación para que no impidan una propuesta común. Lamentablemente, una parte de la izquierda reafirma su auto-proclamación y no se plantea un camino de unidad.


LOS QUE PREFIEREN LA DIVISIÓN
Recorriendo las propuestas de algunos partidos, puede verse –tristemente- que se encaminan a evitar la unidad, tanto en las elecciones como después de las mismas. El PO, en su última prensa, anticipa que no quiere unidad con el sector de la izquierda que apoyó a los chacareros y que tampoco ve unidad con otros grupos más pequeños a quienes acusa de capitular a la burocracia sindical. Como parte de esos grupos, el PTS, en sentido similar, comienza por excluir y aclara: “No es posible tampoco hacer lo del MST de Vilma Ripoll”. Todos estos sectores de la izquierda sectaria vivirán semanas entre continuos y mutuos ataques y descalificaciones. Por supuesto, nada de eso necesitan millones de trabajadores y sectores populares, que ni se enteran ni quieren ser parte de debates que les son ajenos. Por otro lado, el PCR, sigue sin postularse en la pelea electoral ni para construir algún proyecto junto a la izquierda. Más bien actúa, como la semana pasada, junto a sectores de la Coalición Cívica y la CGT de Barrionuevo. Aunque con estos compañeros compartimos luchas y lo seguiremos haciendo, los vemos atados a lo viejo cuando más hace falta algo nuevo y de izquierda. El PC, con quienes años atrás compartimos Izquierda Unida, directamente se asimiló al gobierno y se alejó de un proyecto de izquierda. Lamentablemente, hasta hoy, ni unos ni otros se plantean lo más esencial ante la crisis del capitalismo: privilegiar los acuerdos y construir un proyecto unitario y amplio con propuestas de fondo.


DEL SECTARISMO AL OPORTUNISMO HAY UN SÓLO PASO
En el caso de la izquierda sectaria, es fácil ver que todo su planteo conduce a intentar demostrar quién es más revolucionario o quién tiene la “pura verdad”. Como siempre sucede en la historia, detrás de esa pretensión se esconden las capitulaciones. Así fue que, en la lucha agraria ante la 125, el PO y otros grupos fueron funcionales al gobierno, sin disputar por los pequeños chacareros, dejándoselos en bandeja al gobierno y a la derecha. El mismo oportunismo, hoy lo demuestra PO en su última prensa, donde explica su oposición al planteo de Asamblea Constituyente, porque según ellos: “la iniciativa opositora la tienen los sojeros y la derecha continental anti-chavista. Una línea de sustitución del gobierno con la justificación de la Constituyente llevaría agua al molino de la agitación sojera”. Su planteo es defender la continuidad de los Kirchner, como si el gobierno no fuera parte de un proyecto de derecha en el país. Lo más insólito, es que mientras acá defienden la continuidad derechista de Kirchner, en el último referéndum de Venezuela se opusieron a la continuidad de Chávez que sí es atacado por la derecha golpista y el imperialismo. Una muestra clara de adonde conduce el sectarismo. La existencia de corrientes sectarias y dogmáticas no es nueva, todo el siglo XX estuvo plagado de situaciones similares. Lenin lidió contra esas tendencias que creían ser más puras, más radicales y certeras a inicios de la década del veinte y decía: “La historia en general, la de las revoluciones en particular, es siempre más rica de contenido, más variada de formas y aspectos, más viva, más astuta de lo que se imaginan los mejores partidos” 1. Así llamaba a romper con el dogmatismo, a buscar la forma de llegar al movimiento de masas y abrirse a los nuevos fenómenos sin atarse a esquemas. Y años después, Trotski resumió ese debate político contra el sectarismo en una definición: “La postración política del sectarismo no hace más que seguir como una sombra a la postración del oportunismo, sin abrir perspectivas revolucionarias” 2. En nuestro país, hacer este debate a fondo y construir un proyecto alejado del sectarismo es crucial para que la izquierda juegue un rol destacado en la etapa que viene. Retomando la esencia del leninismo y el deseo de Trotski, que planeaba estar dispuesto a ser minoría en organizaciones de miles y no pretender que miles acepten la dirección de pequeños e “iluminados” grupos.


HACE FALTA UN NUEVO PROYECTO DE IZQUIERDA
Más allá de estos ejemplos históricos y actuales, todo es parte del debate político y no tendría que impedir ensayos unitarios, porque no hay nada más anti-revolucionario que negarse a un proyecto de confluencia y de unidad. Encerrarse en refirmar el pequeño grupo o contentarse con creer que “yo tengo la verdad” es la mejor manera de no construir una herramienta más fuerte y superadora, y así el capitalismo sigue y los trabajadores no ven una alternativa desde la izquierda. La cara oportunista de los grupos sectarios se expresa con toda claridad en su constante negativa a un proyecto unitario, justo cuando el capitalismo y el gobierno de los Kirchner transita su peor crisis. Los nuevos activistas que surgen en las luchas y los honestos simpatizantes y militantes de la izquierda política y social pueden aportar a este debate y ser parte de un proyecto político alejado del sectarismo, si queremos de verdad que la izquierda juegue un rol activo y junto a millones que, desencantados con el peronismo, la UCR y los viejos partidos, buscan una salida a esta crisis. En estas elecciones, el MST - Nueva Izquierda va a dar pelea a todas las variantes burguesas y de la vieja centroizquierda que ya fracasó. Y estamos dispuestos a dialogar con todos los que quieran levantar una propuesta en común, porque no hacemos de las diferencias una excusa para la división. Hasta el último día estamos dispuestos a conversar y tratar de que surja la unidad que hace falta. Y más allá de las elecciones, lo necesario es construir una nueva alternativa política. Así como en Brasil se construye el PSOL, entre varias tendencias, o en Francia se fundó el NPA junto a miles de independientes, proponemos iniciar un camino similar en Argentina. Y se lo planteamos a todos, queda en la decisión de cada grupo, partido o individuo animarse a construir algo nuevo y unitario y dejar de lado los vicios sectarios que solo conducen a no cambiar nada y a seguir con mas de lo mismo. Es el mejor momento para dar pasos en esta propuesta, aunque seguramente habrá quienes encuentren mil excusas para explicar porque no hacerlo, auto-condenándose a su propio fracaso. El MST, como proyecto de una nueva izquierda, va a seguir avanzando con quienes sí estén dispuestos a ser alternativa en el país, por encima de los proyectos sectarios y oportunistas. Convencidos que la izquierda es revolucionaria si supera lo testimonial y busca los medios para llegar a millones para ser alternativa. Creemos que este es el desafío frente a la más grave crisis del capitalismo mundial y de nuestro país. Y los desafíos se asumen o se pierden las posibilidades de cambiar la historia.
Sergio García Dirigente Nacional del MST


1 «El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo»
2 «El Programa de Transición»